Cada vez son es más común ver a niños manejar móviles y tabletas con soltura para jugar, escuchar música o ver vídeos. Y cada vez son más pequeños. Sin embargo, que esto suceda no significa que sea bueno para ellos.

Son muchos los estudios que señalan que el uso de las llamadas nuevas tecnologías por parte de los niños puede conllevar una serie de riesgos para su salud. Según la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría, lo niños de 0 a 2 años no deberían tener ningún contacto con los teléfonos móviles o tabletas. Y a partir de los tres años el uso debería ser mínimo, no excediendo en ningún caso una hora al día.

La estimulación precoz del cerebro de los niños que se lleva a cabo debido al uso de este tipo de juegos o dispositivos digitales, se asocia al déficit de atención, retrasos cognitivos y problemas de aprendizaje.

Por otra parte, el uso de estas tecnologías disminuye el movimiento promoviendo el sedentarismo, con los problemas de obesidad que conlleva. El movimiento en los niños mejora su atención y la capacidad de aprendizaje.

Miopía infantil

La utilización de dispositivos móviles obliga al niño a utilizar, de manera continuada, la vista cercana. El Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas indica que este hábito está dando lugar a un incremento notable de los niveles de miopía entre los niños y adolescentes. El uso inadecuado de los móviles, tabletas y videojuegos puede provocar fatiga visual y, en los casos más graves, problemas visuales que conllevan el desarrollo precoz de la pérdida visual (presbicia).

Mirar la pantalla durante horas hace que disminuya el parpadeo por lo que los ojos no se lubrican adecuadamente y sufren. Lo más habitual es que, después de un tiempo de utilización de estos aparatos, los ojos aparezcan rojos y desarrollen sensibilidad ante la luz (fotofobia).

El decano del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas, Juan Carlos Martínez del Moral es tajante al advertir que si los dispositivos se utilizan durante horas pueden perjudicar al sistema visual.

Aunque pueda parecer luchar contra corriente, los expertos recomiendan regalar a los niños, a partir de los tres años, puzles y juegos de ingenio. Estos juguetes contribuyen a desarrollar la percepción y la memoria visual de los pequeños.

También apelan a los padres a jugar con sus hijos como la mejor manera para descubrir si los niños tienen una buena salud ocular o, por el contrario, no calculan bien las distancias o tienen problemas en percibir los colores.