Hace unos días se ha conmemorado el Día de la Baja Visión. Con este motivo, hoy queremos acercarnos a una condición visual caracterizada, entre otras cosas, por la pérdida significativa de la visión. En este artículo vamos a tratar de saber algo más de esta realidad que cada vez afecta a más personas, deteniéndonos especialmente en la labor de los ópticos-optometristas en la baja visión. También conoceremos las ayudas visuales para la baja visión que pueden mejorar la calidad de vida de las personas que la padecen.

El Aumento de las cifras de Baja Visión

La baja visión es una condición en la que, a pesar de utilizar gafas, lentes de contacto o haber sido sometido a tratamientos médicos, la visión sigue siendo limitada y afecta a la capacidad de realizar actividades cotidianas. Las personas con baja visión no son ciegas pero sí sufren una pérdida significativa de la visión.

Según datos de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), en España hay aproximadamente 1,2 millones de personas con baja visión. Esta cifra refleja un incremento en los últimos años, impulsado en parte por el envejecimiento de nuestra población y el aumento de enfermedades relacionadas con la vista.

La baja visión puede deberse a diversas causas y enfermedades. La degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) es una enfermedad que afecta a la parte central de la retina, lo que dificulta tareas como leer o reconocer caras. El glaucoma también puede provocar baja visión. Se trata de una enfermedad que daña el nervio óptico conduciendo a una pérdida progresiva del campo visual.

Las cataratas y la retinopatía diabética también pueden causar baja visión.

El Papel de los Ópticos-Optometristas

Los ópticos-optometristas desempeñan un papel fundamental en la detección temprana y en la gestión de la baja visión. En las revisiones visuales pueden identificar signos precoces de enfermedades oculares y orientar a los pacientes sobre las mejores opciones para mantener su visión tanto como sea posible.

Estos profesionales pueden recomendar ayudas visuales específicas para que las personas con baja visión puedan seguir realizando actividades diarias con mayor autonomía.

En los centros de salud visual de Federópticos disponemos de una amplia gama de ayudas diseñadas para optimizar la visión residual. Algunas de las principales son:

  • Lupas de mano o de cabeza, que facilitan tareas de lectura o escritura.
  • Lentes de aumento con diferentes aumentos y estilos, adaptadas a cada necesidad.
  • Sistemas electrónicos de aumento, como monitores con zoom o lectores de pantalla, ideales para actividades digitales.
  • Iluminación adecuada y óptima, que mejora el contraste y reduce la fatiga visual.
  • Filtros y gafas especiales que mejoran el contraste y la percepción de los colores.

Estas ayudas, combinadas con una atención especializada, permiten que las personas con baja visión puedan mantener un estilo de vida activo, independiente y con mayor calidad de vida.

Si necesitas que te asesoremos, ¡acércate a cualquiera de nuestros centros de salud visual! ¡Te esperamos en Federópticos!